Datos obtenidos de la revista Saccom. Sociedad Argentina para las Ciencias Cognitivas (Silvia Español)
La elaboración
del movimiento entre el bebe y el adulto (Silvia Español)
Los estímulos
que los adultos ofrecen al bebe.
Datos
obtenidos de la Revista Saccom. Sociedad Argentina para las ciencias cognitivas
de la música (2007)
En el momento de nacer, los seres humanos, son
indefensos, y poco desarrollados. Se pasas por una instancia de inmadurez
prolongada, un período de neonatenia extenso, en donde se necesita del cuidado
del otro. Es durante ese período los sonidos y movimientos que recibimos y emitimos
tejen una matriz cuya importancia para el desarrollo estamos empezando a
comprender.
Según las teorías evolucionistas las causas del nacimiento
precoz de los humanos, se debe:
1) El crecimiento
del cerebro requiere de la rica estimulación del medio extrauterino o de
fuentes de alimentos más rica que el intrauterino.
2) El cambio
en la configuración de las pelvis y el estrechamiento del conducto natal, propio
de adoptar la posición bípeda, limitando el crecimiento del cráneo del feto humano,
acelerando el nacimiento.
3) El nacimiento
precoz y la continuación de la gestación fuera del útero tuvieron efectos drásticos
en la evolución del hombre. Con el bipedismo, se manipulan las herramientas al
dejar las extremidades superiores libres, no afectó sin embargo la manera de
relacionarse con el medio ambiente natural, sino que marcó al mundo social
humano modificando las características de los adultos de la especie.
Las formas parentales han tenido consecuencias
decisivas en la evolución de características específicas de los adultos
humanos. Una de las consecuencias decisivas fue el cambio radical de la
modalidad del vínculo con el congénere.
El andamiaje parental abrió las puertas
a que un ser (indefenso) y otro ser (su cuidador) entraran en un contacto
íntimo de sentimientos amasado casi con una única materia: el tiempo.
Y en cada díada adulto-bebé de nuestro mundo,
se repite una y otra vez, cada vez, el entendimiento (o desentendimiento) a través
del lenguaje del tiempo.
Acontece especialmente durante los
primeros 6 meses de vida del bebé en el cual el hacer conjunto de la díada,
prescinde de los objetos del medio y todo ocurre mirándose a los ojos pero también
luego, cuando empiezan a incorporarse los objetos.
Ambos compartes patrones de sonidos y movimientos,
interactuando corporalmente y conociéndose a través de la organización
temporal.
Una de las consecuencias evolutivas mas
destacadas de la sofisticación de los sentimientos (fruto del andamiaje
parental) fue hacernos seres para el arte.
Para Ellen Dissanayake, el extenso periodo
de neonatenia, de la cría humana, creó una presión selectiva para la proximidad
psicogénica y para los mecanismos cognitivos que aseguran un extenso y mejor
cuidado maternal.
Esto fue el motivo, de la elaboración de
conductas filiativas presentes en otros primates, como expresiones faciales,
gestos, movimientos y sonidos mediante su modelado dinámico, rítmico y
transmodal. Para atraer la atención del bebé, los padres elaboran sonidos y
movimientos ordinarios: repiten (frases, movimientos, sonidos, expresiones, expresiones
faciales) y exageran (sus contornos melódicos, su amplitud, su duración y las
pausas ente ellos),
La emoción de las pautas filiativas y lo
que ello creaba, conducen a una experiencia
placentera, intersubjetiva entre el bebe y el adulto.
Estas experiencias intersubjetivas están
en la génesis del arte.
Es por eso que a lo largo de la
evolución humana las sociedades se han apropiado de la capacidad de responder a
tales elaboraciones, (repeticiones y exageraciones de ritmos y modos que por
medio del cambio y la novedad crean una expectativa y por tanto engendra y
configuran una trayectoria emocional, y las han usado en las ceremonias rituales
y en las tempranas artes temporales (la música y la danza).
…”las modificaciones de la estimulación
parental muy probablemente varíen de una cultura a otra, pero lo que parece
atravesar a todas las culturas es que los adultos cuando nos dirigimos a los
bebés, hablamos, gesticulamos, tocamos y/o nos movemos de manera diferente a
cuando nos dirigimos a otros congéneres. Tal homogeneidad de comportamiento se
debe a que la elaboración de la estimulación parental, es producto de nuestro
pasado evolutivo. La estimulación parental es por tanto una especie de bautismo
cultural a través de las artes.
Lo que más se ha estudiado y se conoce
en la actualidad es la cualidad musical- rítmica y melódica del
habla parental (Schifres). Pero también se ha desatacado que los bebés reciben
información musical no solo auditiva, sino a través de otras modalidades, como
la táctil. En realdad se ha observado que los adultos brindan una abundante
estimulación elaborado en todas las modalidades disponibles para el bebé,
visual, auditiva, táctil, kinestésica. Por eso Stern (1985) y posteriormente
Dissanayake (2001) consideraron que tanto lo que los adultos hacen cuando se
dirigen a los bebés como aquello que los bebés perciben principalmente en el periodo
de intersubjetividad semeja una performance multimedio.
A su vez Español y Schifres (2003),
señalaban que durante el segundo años de vida, bastante antes de adquirir el
núcleo estructural básico del lenguaje, los bebés se transforman ellos mismos
en performance, en seres que bailan o cantan, en respuesta a la estimulación que
reciben.
El vaivén evolutivo, entre arte e
infancia, justifica el propósito de analizar que el adulto y bebé hacen con las herramientas de las artes
performativas, en particular, de las artes temporales performativas, es decir
la música y la danza. Si la música es el arte del sonido en el tiempo, la danza
es el arte del movimiento en el tiempo; y de sonido y movimiento esta hecha la
estimulación parental.
Datos
obtenidos de la Revista Saccom. Sociedad Argentina para las ciencias cognitivas
de la música (2007). Actas de la Vl Reunión.
La ejecución
parental
Los componentes
performativos de las interacciones temprana. Favio Schifres (2007)
Las interacciones entre adultos y bebés han sido vistas
como manifestaciones protomusicales, evocan modos de producción, organización,
recepción y comunicación musical. Los bebés humanos, dan muestras muy tempranas
de una fuerte predisposición para la música (Papousek M. 1996). Esta
predisposición se corresponde con un interés marcado de padres y otros adultos cuidadores en proporcionar ambientes
ricos en estimulación musical. Además de
estas acciones más o menos conscientes de los adultos sobre los entornos de los
bebés y niños pequeños, existe un conjunto de conductas adultas que constituyen
una fuente de estimulación musical temprana.
Algunos investigadores denominan parentalidad intuitiva,
una habilidad general e intuitiva de los adultos para proteger, alimentar,
estimular, y enseñar los rasgos de la cultura a sus infantes. Esta parentalidad
se expresa en el habla dirigida al infante a través de un conjunto de rasgos de
la cultura a sus infantes. Esta parentalidad
se expresa en el habla dirigida al infante a través de un conjunto de rasgos
claramente musicales que pueden ser analizados en términos de ritmo, melodía,
contrapunto, calidad sonora, etc. Los rasgos melódicos, del habla dirigida al
infante entrarían estrechamente vinculados de la excitación y la atención,
soporte didáctico para los aprendizajes sociales, modelos para el aprendizaje
vocal y fonológico y para la adquisición de los componentes prosódicos del
lenguaje (Papousek 1996). De este modo, los rasgos del habla dirigida al
infante resultan centrales en la enculturación lingüística.
Mas allá de la importancia lingüística de los rasgos
musicales de la parentalidad intuitiva, la música parece también caracterizar
aspectos medulares de la capacidad comunicacional no lingüística del infante,
así como de la experiencia del si mismo y del mundo a través de una predisposición
por compartir impulsos, intereses, acciones y significados con el mundo adulto.
La alta sofisticación de movimientos de miembros, cabeza
y rostro que despliegan los bebés muy pequeños da cuenta de esta predisposición
para tal acontecimiento. El análisis detallado de estos movimientos, muestra
una organización conforme de invariantes temporales que intervienen en la
noción de si mismo del bebé (Stern 1985) y que se combinan en patrones que se superponen
de manera poliritmica (Trevarthrn 1999/2000). Estas conductas son una
manifestación apreciable de la actividad de un sistema neurológico que funciona
desde el nacimiento, la forma motora intrínseca.
Este pulso motor intrínseco se hace evidente en comportamientos
de los infantes (movimientos orientaciones de la atención, respuestas
expresivas, etc.). Este sofisticado manejo temporal de los movimientos explícitos
ha inducido a Coboyn Trevarthen a hablar de una musicalidad de las conductas. Para
él, la extendida neonatenia de los humanos hace pensar que seguramente el
preciosismo de esos movimientos está puesto al servicio de la comunicación y la
imitación (como capacidades iniciales) más que de la locomoción y la manipulación
(habilidades que emergen tardíamente en los humanos).
Stephen Malloch (1999/2000) tomo la música como modelo
para definir y caracterizar la musicalidad comunicativa como una habilidad
innata y universal que se activa en el nacimiento y que es vital para la
comunicación sociable satisfactorio ente la gente. Específicamente se define
como la habilidad para congeniar con el ritmo y el contorno del gesto (motor y
sonoro). La música, como actividad única
en los seres humanos constituye una de las tantas manifestaciones
de esta habilidad a lo largo de la vida.