martes, 7 de junio de 2011

haka



LOS MAORIES Y EL HAKA
Nueva Zelanda, uno de los extremos de la gran área polinesia, estaba habitada, antes de la llegada de los europeos, por pueblos maoríes que, según la tradición, se establecieron allí en sucesivas migraciones, iniciadas hacia el siglo X y concluidas en el XIV, procedentes de la Polinesia oriental (islas Cook, de la Sociedad o incluso Hawaii). Estos pueblos tuvieron que adaptar su economía y su organización social a las nuevas condiciones ambientales y, aislados del resto del mundo, crearon una cultura original.

HAKA
“Haka” es el nombre genérico con el que se conoce a cualquier danza maorí, un pueblo indígena formado por los indígenas de Polinesia que se instalaron en Nueva Zelanda. Sin embargo, esta danza ancestral ha llegado hasta nosotros principalmente a través del famoso equipo de rugby de Nueva Zelanda: los “All Blacks”, que han ayudado a que el resto del mundo conozca este elemento de la cultura maorí.
La Haka es una danza de guerra que los guerreros ejecutaban para intimidar al enemigo antes de un combate. Es un baile ancestral en el que “todo el cuerpo debe hablar” por ello los guerreros, además de cantar, dan palmas con las manos y con golpean con los pies en el suelo. Todo el cuerpo combina sus movimientos para expresar el coraje de los guerreros.
La letra de la danza que ejecutan los All Blacks, conocida como “Ka Mate” es la siguiente:

"Ka mate, ka mate, Ka ora, ka ora
Ka mate, ka mate, Ka ora, ka ora
Tēnei te tangata pūhuruhuru
Nāna nei i tiki mai whakawhiti te rā
Whakawhiti te ra
Ā upane, ka upane
Ā upane, ka upane
Whiti te rā, hī!"


Que traducido al castellano viene a decir algo así:

¡Muero! ¡Muero! ¡Vivo! ¡Vivo!
¡Muero! ¡Muero! ¡Vivo! ¡Vivo!
Este es el hombre peludo (valiente, en la cultura maorí)
Que trajo el sol y lo hizo brillar de nuevo
Un paso, otro paso
Un paso, otro paso
¡El Sol brilla!

El análisis de la música maorí permite seguir la evolución de la música polinesia, pues parece que Nueva Zelanda ha conservado la más pura tradición. El canto épico conmemorativo y narrativo, y el canto que acompaña la danza son las dos principales manifestaciones de la música popular neozelandesa. Es pobre la tradición instrumental: se conocen algunos tipos de flauta, denominados putorino y koauau.
Se emplean tambores, pero no para marcar el ritmo de la danza, sino como medio de comunicación entre lugares lejanos. El baile nacional, la haka, se marca con palmas y golpeando el suelo con los pies.
Haka Tradicional
La antigua música popular de los maoríes se componía, casi por entero, de canciones, las waiata, divididas en varios grupos, según su estilo y su función ritual o social. En especial, la épica guerrera encuentra su natural expresión en las enfáticas y declamatorias figuras rítmicas de la haka: son gritos y golpes rítmicos que deben intimidar al adversario e infundir valor guerrero maorí (en la actualidad, esta danza se ejecuta en ceremonias de recepción a visitantes extranjeros).
Esta música maorí ha sobrevivido hasta hoy entre los grupos más primitivos, a través de un largo proceso de decadencia y corrupción. Los cantos presentan un ritmo muy controlado y limitadas variaciones melódicas. Las canciones épicas y narrativas evocan los acontecimientos de la historia y de la mitología nacional, y comprenden numerosos himnos celebrativos.
Tradiciones maoríes desaparecidas
Los maoríes, después de la llegada de los europeos, vieron restringirse su territorio hasta quedar concentrados en reservas como las de Te Ika, en Maui (isla del norte). Al principio fueron guerreros, pero se han ido convirtiendo en campesinos y ganaderos, que viven como los europeos en pequeñas factorías madereras, con tendencia a desarrollar una economía de carácter individual, al contrario del sistema comunitario de otro tiempo. Sus esculturas tradicionales han desaparecido y su espíritu artístico parece haber muerto para siempre. La atracción de las ciudades es muy grande, por lo que muchos abandonan su tierra y su tribu para integrarse, incluso en condiciones poco favorables, en las grandes urbes.
La organización social maorí era aristocrática. La población se dividía en grandes tribus independientes entre sí, cuyos antepasados respectivos eran los míticos navegantes de la gran migración oceánica. Cada tribu -que llevaba el nombre de una de las canoas de la flota: arawa, aotea, matatua, tainui, etc- se dividía en tribus secundarias, a su vez repartidas en familias, hapu.

El descendiente de una larga lista de nobles antepasados era el jefe de la tribu, el ariki rangi, es decir el representante del cielo (rangi). Su importancia y prestigio (mana) dependían de la antigüedad de su árbol genealógico. Después del ariki venían los tohunga, los sacerdotes, quienes por la cantidad de mansiones que les eran confiadas, se convertían en los personajes más influyentes de la sociedad.
El nacimiento y el matrimonio tenían gran importancia entre los maoríes. Al recién nacido se le consideraba impuro, pues estaba poseído por el tapu de la madre, y sólo el tohunga podía liberarlo, volverlo noa, con una ceremonia en la que a veces se le imponía al mismo tiempo el nombre. Para casarse, los maoríes no hacían tanta ceremonia como para los motivos o celebraciones más simples, desde el momento en el que una mujer se quedaba a dormir una noche con el hombre de su gusto, la unión quedaba formalizada ante la tribu. No ocurría lo mismo si era el hombre el que iba a casa de la mujer.
Los maoríes era guerreros en constante alerta, pues en las aldeas el estado de guerra no se interrumpía prácticamente y el factor sorpresa desempeñaba un papel importante en la victoria.

Nueva Zelanda, uno de los extremos de la gran área polinesia, estaba habitada, antes de la llegada de los europeos, por pueblos maoríes que, según la tradición, se establecieron allí en sucesivas migraciones, iniciadas hacia el siglo X y concluidas en el XIV, procedentes de la Polinesia oriental (islas Cook, de la Sociedad o incluso Hawaii). Estos pueblos tuvieron que adaptar su economía y su organización social a las nuevas condiciones ambientales y, aislados del resto del mundo, crearon una cultura original.



Después el punto de vista artístico, a partir de las premisas de un antiguo estilo de la Polinesia centro oriental, llegaron a las realizaciones ornamentales que caracterizan su arte. La escultura, su manifestación más representativa, comprende tres tipos de obras: estatuas de bulto redondo, frisos ornamentales, y proas y popas de piraguas talladas.
Los temas preferidos son la figura humana estilizada y los motivos geométricos, es rara la representación de animales. Casi toda la escultura tiene valor funcional y decorativo, salvo algunas imágenes de significado religioso, como la de Marakihau, el mítico ser marino de rostro humano y lengua bífida que se representa esquemáticamente, con las manos abiertas sobre el vientre, labrado en relieve sobre una placa rectangular, a veces calada. El rasgo más característico es la tupida decoración incisa.

Marakihau




Hay estatuillas masculinas, con rostros y cuerpo cubierto de dibujos a modo de tatuajes y la cabeza adornada con cabello natural, semejantes en muchos aspectos a las halladas en Tonga, Cook y Hawaii. Quizás son las únicas imágenes objeto de culto.

En el relieve, el arte maorí hace gala de toda su habilidad técnica. La figura humana, aislada o en grupo, se destaca sobre un fondo de motivos geométricos calados, el rostro se caracterizaba por una gran boca `de la que suele salir una lengua triangular' con el labio superior muy arqueado, en forma de ocho. La decoración de motivos curvos y en espiral, junto con la figura humana, aparece en las partes talladas de las piraguas en los tatuajes faciales.
Entre los mejores ejemplos del arte maorí se debe recordar los ornamentos pectorales de jade, labrados en forma del mítico hei-tiki, ser humano de cuerpo deforme, las mazas de guerra, hechas de madera o de hueso, y los grandes estuches de madera. En todos estos objetos la trama del dibujo se extiende en volutas y meandros de exquisitas elegancia y sensibilidad decorativa.

El análisis de la música maorí permite seguir la evolución de la música polinesia, pues parece que Nueva Zelanda ha conservado la más pura tradición. El canto épico conmemorativo y narrativo, y el canto que acompaña la danza son las dos principales manifestaciones de la música popular neozelandesa. Es pobre la tradición instrumental: se conocen algunos tipos de flauta, denominados putorino y koauau.
Se emplean tambores, pero no para marcar el ritmo de la danza, sino como medio de comunicación entre lugares lejanos. El baile nacional, la haka, se marca con palmas y golpeando el suelo con los pies.

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